Una pequeña cantidad de secreción ocular puede aparecer después de dormir. Pero si las lagañas aumentan, cambian de color o se acompañan de enrojecimiento, dolor o dificultad para abrir el ojo, es importante consultar.

Por Aracely Cretier

Mi perro tiene lagañas: cuándo es normal y cuándo puede ser una señal de alerta

Hay algo que casi todos hacemos.

Vemos una lagaña en el ojo de nuestro perro, la limpiamos y seguimos con el día.

Porque asumimos que es normal.

Pero ¿alguna vez te has preguntado si ese pequeño cambio podría estar intentando decir algo más?

Durante una conversación en Club de Perros y Gatos TV con la Dra. Paola Vásquez, médica veterinaria especialista en oftalmología, hubo una idea que marcó toda la entrevista:

“Más que mirarlos, me gustaría que aprendieran a observarlos”.

Y esa frase resume algo que muchas veces pasamos por alto.

Los ojos no solo les permiten ver.

También pueden mostrarnos cambios que merecen atención, incluso antes de que nuestro perro o gato manifieste dolor de manera evidente.

Mi perro tiene lagañas: cuándo es normal y cuándo consultar

¿Es normal que un perro tenga lagañas?

Una pequeña cantidad de secreción ocular, especialmente después de dormir, puede observarse en algunos perros y gatos sin que necesariamente exista una enfermedad.

Lo importante es conocer cómo son normalmente los ojos de ese animal.

Conviene observar:

  • La cantidad habitual de secreción.
  • Su color.
  • Si aparece en uno o en ambos ojos.
  • Si desaparece después de limpiarla.
  • Si el perro mantiene los ojos abiertos con normalidad.
  • Si existen otros cambios alrededor del ojo.

El problema aparece cuando las lagañas aumentan, cambian de aspecto, se vuelven persistentes o se presentan junto con enrojecimiento, inflamación, parpadeo excesivo o dificultad para abrir el ojo. La secreción ocular, el enrojecimiento y el entrecerrar los ojos pueden acompañar distintas alteraciones y no permiten identificar la causa solo por su apariencia. (MSD Veterinary Manual)

El objetivo no es alarmarnos cada vez que aparece una pequeña lagaña.

Es reconocer cuándo algo dejó de verse como siempre.

El error más frecuente es pensar que todas las lagañas son normales

Hay frases que escuchamos con mucha frecuencia:

“Siempre ha tenido lagañas”.

“Todos los días amanece así”.

“Debe ser por el polvo”.

“Se las limpio y se le pasa”.

Muchas veces esa explicación parece suficiente porque el problema lleva meses o incluso años repitiéndose.

Pero que algo sea habitual no significa necesariamente que sea normal.

La Dra. Paola explica que debemos prestar atención cuando la secreción:

  • Aumenta en cantidad.
  • Aparece con mayor frecuencia.
  • Cambia de color o consistencia.
  • Tiene un aspecto diferente al habitual.
  • Se acompaña de molestias o cambios en el ojo.

Más que mirar solamente la lagaña, deberíamos preguntarnos:

¿Este ojo se ve igual que siempre?

Esa pregunta sencilla puede ayudar a detectar un problema antes de que avance.

Mirar no es lo mismo que observar

Vivimos con nuestros perros y gatos todos los días.

Conocemos cómo duermen, cómo comen, dónde se acomodan y qué gestos hacen cuando quieren algo.

Sin embargo, no siempre conocemos la normalidad de sus ojos.

Observar significa saber:

  • Cómo mantienen los ojos abiertos cuando están cómodos.
  • Cuánto lagrimean habitualmente.
  • Qué color tiene la parte blanca del ojo.
  • Si ambos ojos se ven similares.
  • Cómo son normalmente sus pupilas.
  • Si existe alguna mancha o cambio previo.
  • Cómo se comportan frente a la luz.

Cuando conocemos esa normalidad, podemos reconocer con mayor facilidad que algo cambió.

Durante la entrevista, la Dra. Paola explicó que en consulta se encuentran alteraciones que las familias no habían notado, no por falta de preocupación, sino porque pensaban que siempre se había visto así o nunca habían tenido otro animal con el cual comparar.

Mi perro tiene lagañas: cuándo es normal y cuándo consultar

Señales oculares que vale la pena observar

No es necesario esperar hasta que el ojo esté completamente cerrado para consultar.

Algunos cambios que merecen atención son:

  • Lagañas abundantes o persistentes.
  • Secreción amarilla, verde, rojiza o diferente a la habitual.
  • Ojos enrojecidos.
  • Inflamación alrededor del ojo o los párpados.
  • Parpadeo excesivo.
  • Dificultad para abrir el ojo.
  • Mantener un ojo cerrado o entrecerrado.
  • Rascarse la cara o frotarse los ojos.
  • Lagrimeo excesivo.
  • Cambios en el color o la transparencia del ojo.
  • Aspecto nublado o azulado.
  • Cambios repentinos en la visión o la orientación.

La secreción de color, el enrojecimiento, la inflamación, el parpadeo frecuente y mantener el ojo cerrado pueden indicar dolor o irritación y justifican una evaluación veterinaria. (ACVO Public)

Estas señales no permiten realizar un diagnóstico en casa.

Un mismo signo puede aparecer en problemas muy diferentes, por lo que es necesario examinar el ojo y determinar la causa.

¿Importa si las lagañas aparecen en un solo ojo?

Sí, es un dato que conviene observar y comunicar durante la consulta.

Algunas alteraciones pueden comprometer ambos ojos, mientras que otras aparecen inicialmente en uno solo.

Por eso resulta útil registrar:

  • Si la secreción es unilateral o bilateral.
  • Cuándo comenzó.
  • Si apareció de forma repentina.
  • Si hubo un golpe, juego brusco o contacto con vegetación.
  • Si el animal se rasca más un lado de la cara.
  • Si uno de los ojos permanece más cerrado.

El hecho de que afecte uno o ambos ojos no permite identificar por sí solo el problema, pero aporta información importante al médico veterinario.

Los ojos pueden mostrar algo más que una enfermedad ocular

Este fue uno de los mensajes más relevantes de la entrevista.

Muchas personas piensan que una alteración en el ojo necesariamente comienza y termina en el ojo.

Sin embargo, la Dra. Paola explica que, en algunos pacientes, los cambios oculares pueden estar relacionados con enfermedades que afectan otras partes del organismo.

Por eso, la evaluación no siempre consiste únicamente en aliviar la secreción o indicar gotas.

También puede ser necesario entender:

  • Por qué apareció.
  • Si existen otros síntomas.
  • Si hay antecedentes médicos.
  • Si el paciente recibe medicamentos.
  • Si existen cambios en su estado general.
  • Si es necesario realizar exámenes adicionales.

Los ojos pueden entregar información valiosa sobre la salud del paciente.

Por eso no conviene tratar únicamente lo que vemos sin investigar su origen.

¿Los perros y gatos muestran claramente el dolor ocular?

No siempre.

Uno de los mitos que más llamó nuestra atención durante la conversación fue pensar que, si el animal continúa comiendo, caminando o jugando, entonces no siente dolor.

La Dra. Paola explicó que muchos perros y gatos son estoicos y pueden mantener parte de su rutina aun cuando presentan una molestia ocular importante.

La American College of Veterinary Ophthalmologists también advierte que puede ser difícil identificar el dolor ocular porque muchos animales no vocalizan y continúan comiendo, paseando o jugando a pesar de estar incómodos. (ACVO Public)

Por eso es más útil aprender a reconocer cambios sutiles que esperar señales dramáticas.

Un perro con dolor ocular podría:

  • Parpadear con mayor frecuencia.
  • Mantener un ojo parcialmente cerrado.
  • Evitar la luz.
  • Frotarse la cara.
  • Mostrarse menos activo.
  • Molestarse cuando intentamos revisar el ojo.
  • Presentar más lágrimas o secreción.
Mi perro tiene lagañas: cuándo es normal y cuándo consultar

¿Cuándo se necesita una consulta rápida?

Las enfermedades oculares pueden avanzar con rapidez.

Por eso conviene solicitar una evaluación sin esperar varios días cuando aparece alguno de estos cambios:

  • El perro mantiene el ojo cerrado.
  • Hay dolor evidente.
  • La secreción es amarilla, verde, sanguinolenta o muy abundante.
  • El ojo está intensamente rojo.
  • Se observa inflamación.
  • El ojo se ve nublado, azulado o diferente.
  • Existe una lesión, mordida, golpe o cuerpo extraño.
  • El animal se frota insistentemente.
  • Se aprecia una pérdida repentina de visión.
  • El ojo cambia súbitamente de tamaño o posición.

El entrecerrar los ojos, la secreción de color, el enrojecimiento intenso, la opacidad y los traumatismos están entre los signos que requieren atención veterinaria rápida. (Vca)

Cuando se trata de los ojos, consultar a tiempo puede ser determinante para aliviar el dolor y proteger la visión.

¿Puedo usar gotas para los ojos sin indicación veterinaria?

No es recomendable.

No todas las gotas sirven para todas las enfermedades oculares.

Un colirio que ayudó a otro animal o que quedó de un tratamiento anterior podría estar contraindicado en el problema actual.

Algunos medicamentos oftálmicos, especialmente los que contienen corticoides, no deben utilizarse si existe una úlcera corneal, porque pueden retrasar la cicatrización y agravar la lesión. (MSD Veterinary Manual)

Tampoco conviene aplicar productos humanos o medicamentos de venta libre sin consultar. La ACVO recomienda pedir orientación veterinaria antes de usar productos oftálmicos, porque no todos son apropiados para los perros. (ACVO Public)

La elección de un colirio depende del diagnóstico.

Por eso primero debe evaluarse el ojo.

¿Qué puedes observar antes de la consulta?

Más que intentar diagnosticar el problema, puedes reunir información útil.

Anota o fotografía:

  • Cuándo comenzaron las lagañas.
  • En cuál ojo aparecieron.
  • Cómo era su color y consistencia.
  • Si la cantidad ha aumentado.
  • Si el ojo está rojo.
  • Si el perro parpadea o se rasca.
  • Si hubo una caída, golpe o paseo entre ramas.
  • Si existen estornudos, secreción nasal u otros cambios.
  • Si recibió medicamentos recientemente.
  • Si parece ver con normalidad.

Una fotografía tomada cuando comenzó el cambio puede ser muy útil, especialmente si la secreción fue limpiada antes de la consulta.

Evita manipular el ojo excesivamente o intentar retirar algo que parezca estar adherido.

¿Vale la pena realizar un control oftalmológico preventivo?

Durante la entrevista, la respuesta de la Dra. Paola fue clara.

Una evaluación oftalmológica no tiene que reservarse únicamente para cuando existe una enfermedad evidente.

Cuando llega un nuevo integrante a la familia, un examen puede ayudar a:

  • Conocer el estado inicial de sus ojos.
  • Identificar alteraciones que no son visibles para la familia.
  • Aprender cuál es su normalidad.
  • Reconocer predisposiciones.
  • Saber qué cambios requieren atención.
  • Definir controles futuros cuando sea necesario.

Así como las personas realizan evaluaciones preventivas, conocer el estado ocular de un perro o gato puede entregar una base para detectar cambios posteriores.

Esto puede ser especialmente útil en animales mayores, en pacientes con enfermedades previas o en razas con mayor predisposición a ciertos problemas oculares.

Una buena observación puede marcar la diferencia

No todas las enfermedades comienzan con una señal evidente.

A veces comienzan con una lagaña distinta.

Con un ojo que se abre un poco menos.

Con un parpadeo repetido.

Con una pequeña mancha que antes no estaba.

Observar no significa vivir preocupados ni revisar a nuestros animales en busca de enfermedades.

Significa conocerlos lo suficiente como para reconocer cuándo algo cambió.

Y cuando se trata de sus ojos, actuar a tiempo puede marcar una enorme diferencia.

Mira la entrevista con la Dra. Paola Vásquez

Esta conversación forma parte de Club de Perros y Gatos TV, nuestro espacio dedicado a acercar el conocimiento de los especialistas a las familias.

En la entrevista conversamos sobre secreciones oculares, dolor, enfermedades que pueden manifestarse a través de los ojos, prevención y los riesgos de utilizar gotas sin indicación veterinaria.

La mirada de Aracely

Con los años he aprendido que muchas veces creemos que cuidar significa reaccionar cuando el problema ya es evidente.

Hoy pienso distinto.

Creo que cuidar también es observar.

Es bueno conocer cómo son sus ojos cuando están sanos para reconocer cuándo algo cambia.

En nuestras tiendas vemos a familias que aman profundamente a sus perros y gatos, pero que normalizaron ciertas señales porque alguien les dijo que “siempre eran así”.

No es falta de amor.

Muchas veces es por falta de información.

Ellos no pueden decirnos que algo comenzó a arder, a doler o a molestarles. Pero pueden mostrárnoslo a través de pequeños cambios que, por costumbre, dejamos pasar.

Quizás una de las formas más lindas de cuidar a quienes queremos sea precisamente esa:

Detenernos.

Mirarlos de verdad.

Y aprender a observarlos mejor.

Elegir bien… es cuidar mejor.

Mi perro tiene lagañas: cuándo es normal y cuándo consultar

Preguntas frecuentes sobre las lagañas en perros

¿Es normal que mi perro tenga lagañas?

Una pequeña cantidad de secreción después de dormir puede aparecer sin que necesariamente exista un problema. Sin embargo, si aumenta, cambia de color, se vuelve persistente o aparece junto con enrojecimiento o molestias, es recomendable consultar.

¿Cuándo debo preocuparme por las lagañas de mi perro?

Cuando son abundantes, amarillas, verdes o rojizas, o cuando se acompañan de dolor, enrojecimiento, inflamación, dificultad para abrir el ojo, rascado, opacidad o cambios en la visión.

¿Las lagañas pueden indicar una enfermedad?

Sí. Pueden relacionarse con una alteración del propio ojo o, en algunos pacientes, con una enfermedad que afecta a otros sistemas. La causa debe determinarse mediante una evaluación veterinaria.

¿Qué significa que mi perro tenga lagañas verdes?

Una secreción verdosa o amarillenta no debería considerarse normal. Puede aparecer en procesos inflamatorios o infecciosos, pero el color por sí solo no permite determinar la causa. Se necesita una evaluación veterinaria.

¿Por qué mi perro tiene lagañas en un solo ojo?

Puede deberse a diferentes causas, desde irritación o traumatismo hasta alteraciones del párpado, de la superficie ocular o los conductos lagrimales. El médico veterinario debe examinar el ojo para identificar la causa.

¿Es recomendable llevar a mi perro o gato al oftalmólogo si no presenta síntomas?

Una evaluación preventiva puede ayudar a conocer el estado de sus ojos, identificar alteraciones tempranas y aprender qué cambios vale la pena observar, especialmente en pacientes con antecedentes o predisposiciones.

¿Puedo usar gotas humanas en los ojos de mi perro?

No sin indicación veterinaria. Algunos productos pueden no ser apropiados y ciertos medicamentos pueden empeorar enfermedades como las úlceras corneales.

¿Debo consultar si mi perro tiene un ojo cerrado?

Sí. Mantener el ojo cerrado o entrecerrado puede ser una señal de dolor. Conviene solicitar una evaluación veterinaria lo antes posible.

Editorial Club de Perros y Gatos
Contenido educativo desarrollado junto a especialistas y basado en la experiencia real de las familias y de nuestros equipos en tienda.
Dirección editorial:
Aracely Cretier
Edición de contenidos:
Sofía Puig
Autoridad médica:
Dra. Paola Vásquez
Médica veterinaria especialista en oftalmología

Advertencia

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un médico veterinario. Ante dolor ocular, traumatismo, cambios repentinos o dificultad para abrir el ojo, solicita atención veterinaria oportunamente.