Una higiene auricular regular y delicada es clave para prevenir infecciones, detectar signos de otitis a tiempo y mantener sanos los oídos de tu perro o gato. Aprende con qué frecuencia revisar, qué método usar y qué errores evitar para convertir esta tarea en un cuidado preventivo eficaz.

¿Percibes un olor fuerte o inusual que proviene de las orejas de tu peludo? ¿Notas secreción amarillenta o un rascado constante fuera de lo habitual? Puede tratarse de una otitis externa —inflamación del conducto auditivo externo—, que está detrás de entre el 15% y el 20% de las consultas veterinarias en perros. Esto la convierte en uno de los problemas dermatológicos más habituales en la especie canina, según los Especialistas Veterinarios de la Universidad de Cornell (Cornell University Veterinary Specialists, CUVS).
Por qué es importante limpiar los oídos de tu mascota
“La correcta limpieza de los oídos es algo que todos los tutores deberían conocer”, advierte la veterinaria Laura Londoño.
En el oído se acumulan:
- Secreciones
- Polvo
- Bacterias
- Humedad
Y esa combinación puede convertirse fácilmente en el escenario perfecto para infecciones.
Este cuidado no es exclusivo de los perros. Los gatos, aunque más independientes con su higiene, también pueden desarrollar problemas cuando la suciedad se acumula.
Qué puede provocar otitis en perros y gatos

Además del polvo y los restos de pasto, la humedad es uno de los principales factores de riesgo.
Algunas mascotas requieren mayor atención:
- Perros de orejas largas (Beagle, Basset Hound, sabuesos)
- Perros muy activos o que salen con frecuencia
- Gatos que exploran exteriores
En gatos, la presencia de cera oscura o mal olor puede indicar ácaros u otitis.
Cada cuánto limpiar los oídos de tu perro o gato

La frecuencia no es igual para todos.
Perros
- Activos o con vida outdoor: 1 vez por semana
- Vida indoor: cada 15 a 20 días
Gatos
- Limpiar solo si hay suciedad visible
- Revisar cada 3 a 4 semanas
La clave está en observar y ajustar según su estilo de vida.
Cómo limpiar los oídos de tu mascota paso a paso

La limpieza debe ser simple, suave y segura.
- Usa una gasa limpia (seca o levemente humedecida)
- Envuélvela en tu dedo índice
- Limpia solo la parte visible del oído
- Realiza movimientos suaves y circulares
- Cambia la gasa si está sucia
- Refuerza con un premio o caricia
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La experiencia debe ser positiva, no invasiva.
Errores comunes al limpiar los oídos

Hay prácticas que pueden generar más daño que beneficio:
- Usar cotonitos o hisopos
- Introducir objetos en el canal auditivo
- Limpiar con demasiada fuerza
- Cortar los pelos protectores del oído
- Usar productos sin indicación veterinaria
Estos errores pueden causar lesiones o agravar infecciones.
Señales de alerta: cuándo ir al veterinario
La limpieza también permite detectar cambios a tiempo.
Debes consultar si notas:
- Mal olor fuerte
- Enrojecimiento o inflamación
- Secreción amarilla, marrón o con sangre
- Rascado constante
- Sacudidas frecuentes de cabeza
- Inclinación de la cabeza
Estos signos pueden indicar otitis u otras patologías.
La limpieza como herramienta preventiva
Más que una rutina estética, la higiene auricular es un chequeo de salud.
Al revisar regularmente:
- Conoces su estado normal
- Detectas cambios rápidamente
- Previenes complicaciones
“La rutina de higiene nos ayuda a reconocer cuándo algo no está bien”, destaca la veterinaria.
Prevención simple, impacto real
Con una gasa, paciencia y la frecuencia adecuada, la limpieza de oídos se transforma en un hábito simple, pero clave para evitar infecciones dolorosas y visitas de urgencia.
La clave está en hacerlo con suavidad, constancia y respeto por tu mascota.
Mantener la higiene de tu mascota es parte fundamental de su bienestar.
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Pequeños cuidados hoy pueden evitar grandes problemas mañana.