¿Tu perro vuelve a tener mal olor pocos días después del baño o sus patas tienen ese característico aroma que muchos comparan con queso o Cheetos? Aunque solemos normalizarlo, un cambio persistente en el olor de la piel puede ser una señal de que algo está ocurriendo. Junto a la Dra. Giselle Olivares, dermatóloga veterinaria, revisamos qué observar y cuándo consultar.

Lo bañaste hace poco… ¿por qué vuelve a oler mal?
Lo bañaste hace unos días y ya volvió ese olor. Quizás viene de su piel, de sus patas o simplemente tienes la sensación de que tu perro “necesita otro baño” mucho antes de lo habitual.
Y con las patas ocurre algo todavía más curioso: muchos tutores reconocen ese característico olor que describen como “Cheetos”, “queso” o incluso “cabritas”. Nos hemos acostumbrado tanto a bromear con él que pocas veces nos detenemos a pensar si realmente deberíamos normalizarlo.
Durante su entrevista en Club de Perros y Gatos TV, la Dra. Giselle Olivares, dermatóloga veterinaria, entrega una pista especialmente importante: más que preguntarnos únicamente a qué huele nuestro perro, debemos preguntarnos si siempre olió así o si algo cambió.
Porque si tu perro huele mal aunque lo bañes, el baño puede disminuir temporalmente el olor, pero no necesariamente resolver aquello que lo está provocando.
¿Es normal que los perros tengan olor?
La piel de un perro no tiene que ser completamente inodora. Sin embargo, un olor fuerte, desagradable o diferente al habitual, especialmente cuando aparece junto con cambios en la piel, merece atención.
La Dra. Olivares explica que uno de los aspectos que debería llamar la atención es precisamente el cambio. Un tutor puede notar que desde hace algunos meses su perro tiene un olor diferente, que necesita bañarlo más seguido o que después del baño mejora durante un tiempo, pero el olor vuelve rápidamente.
Ese patrón entrega información. La piel cumple importantes funciones de defensa y, al mismo tiempo, puede reflejar otros procesos que están ocurriendo en el organismo. Por eso, la dermatología veterinaria no se ocupa solamente de cómo se ve el pelaje o de una zona sin pelo. Algunos cambios cutáneos pueden ser consecuencia de un problema dermatológico y otros pueden relacionarse con procesos más amplios que requieren investigación.
En otras palabras, la piel no es solamente estética.

¿Por qué mi perro huele mal aunque lo bañe?
Una de las explicaciones que aborda la Dra. Olivares durante la entrevista es la relación entre inflamación, sobreinfección y olor.
Cuando la piel está inflamada, puede alterarse el equilibrio normal de los microorganismos que viven en ella. La especialista explica que en la piel existen bacterias que normalmente se encuentran en equilibrio, pero cuando algo modifica ese ambiente pueden aparecer sobreinfecciones. Y cuando una piel inflamada se sobreinfecta, pueden desarrollarse olores más fuertes.
Por eso, el olor no necesariamente es el problema principal. Puede ser una manifestación de algo que está ocurriendo en la piel.
El baño puede retirar temporalmente secreciones, suciedad y parte del olor, haciendo que el perro parezca mejorar. Pero si la causa de fondo continúa presente, es posible que el olor reaparezca. Ese es justamente uno de los patrones que vale la pena observar: lo baño, mejora y poco después vuelve a oler.
¿Por qué las patas de mi perro huelen a Cheetos o queso?
Es probablemente uno de los olores más comentados entre tutores. Incluso suele convertirse en una característica simpática del perro: “sus patitas huelen a Cheetos”.
Durante la entrevista, Aracely plantea precisamente esta situación y comenta cómo muchas personas han normalizado el olor de la piel y las patas. La Dra. Olivares es clara en señalar que un olor llamativo no debería normalizarse, sobre todo cuando representa un cambio respecto de cómo era el animal antes.
Esto no significa que cada vez que percibas un olor particular en una pata exista automáticamente una enfermedad. El punto es otro: si el olor se vuelve intenso, aparece de manera reciente o viene acompañado de enrojecimiento, inflamación, lamido u otros cambios, vale la pena investigar qué está ocurriendo.
Y aquí aparece nuevamente una de las ideas más importantes de la entrevista: conocer la normalidad de nuestro propio perro. No todos los perros tienen exactamente el mismo olor, pelaje o características cutáneas. Lo que debería alertarnos es que algo que antes no ocurría comience a aparecer o se vuelva progresivamente más evidente.

El olor puede venir acompañado de otras señales
El mal olor rara vez debería analizarse de manera aislada. Lo importante es mirar también cómo está la piel y qué está haciendo el perro.
Por ejemplo, puede comenzar a lamerse insistentemente las patas, mordisquearse, rascarse o frotarse contra superficies. La Dra. Olivares explica que el prurito o picazón no siempre se manifiesta como el típico perro rascándose con una pata. El lamido, el mordisqueo y frotarse contra paredes, ramas u otras superficies también pueden ser formas de expresar picazón.
Cuando ese comportamiento se mantiene, la propia acción del perro puede empeorar la situación. El lamido constante puede producir irritación, erosiones y pequeñas lesiones que posteriormente pueden contaminarse y sobreinfectarse.
Así se puede generar un círculo difícil de romper: algo provoca picazón o molestia, el perro se lame, la piel se irrita todavía más y aparecen nuevas alteraciones que pueden intensificar los signos. Por eso, además del olor, observa si existen cambios en el color de la piel, zonas irritadas, pérdida de pelo, lesiones, secreciones o un aumento del lamido.
¿Qué tienen que ver las alergias?
Mucho. Cuando la Dra. Olivares habla sobre lo que encuentra con mayor frecuencia en dermatología, destaca claramente las causas alérgicas. Según relata desde su experiencia clínica, una proporción muy importante de sus consultas está relacionada con alergias.
Entre ellas menciona las alergias ambientales o dermatitis atópica, las alergias alimentarias y la hipersensibilidad asociada a pulgas.
Además, hace una distinción especialmente interesante: en su experiencia, la dermatitis atópica es extremadamente frecuente, mientras que considera que la alergia alimentaria tiende a estar sobrediagnosticada.
Esto es importante porque frente a un perro con problemas de piel resulta tentador responsabilizar inmediatamente a un alimento o ingrediente específico. En la entrevista incluso aparece un ejemplo muy cotidiano: asumir que “todo es culpa del pollo”. Sin embargo, la especialista advierte que no siempre es así. La causa debe investigarse antes de sacar conclusiones.

Las pulgas tampoco son solamente un problema de verano
Otro mito que aborda la especialista es pensar que el control de pulgas solamente importa durante primavera y verano.
La Dra. Olivares señala que las pulgas pueden representar un problema durante todo el año, algo especialmente relevante en animales con cuadros alérgicos o de hipersensibilidad.
Por eso, si un perro presenta problemas dermatológicos recurrentes, el control antiparasitario forma parte de la información que el médico veterinario necesitará considerar. No significa que todo problema de piel sea provocado por pulgas. Significa que, al investigar un paciente dermatológico, es necesario ir descartando diferentes causas en lugar de asumir una explicación desde el principio.
¿Bañar más seguido a mi perro soluciona el olor?
No necesariamente. Y aquí hay un matiz importante.
La propia Aracely comenta durante la entrevista que sus perros, que son alérgicos, reciben baños frecuentes. La Dra. Olivares explica que existen pacientes dermatológicos en los que los baños pueden formar parte del manejo indicado.
Por eso, la idea de que “bañar seguido a un perro siempre es malo” tampoco debería aplicarse como una regla universal. La frecuencia y los productos utilizados dependerán del paciente y del problema dermatológico que exista. En determinados casos, el baño puede formar parte de un plan terapéutico establecido por el médico veterinario.
Lo que no conviene es simplemente aumentar cada vez más la frecuencia de los baños para esconder un olor persistente sin investigar su origen. Si notas que tu perro necesita baños mucho más frecuentes que antes para mantener controlado el olor, esa observación puede ser información relevante para una consulta dermatológica.
No todo lamido viene de la piel
Este es otro punto muy interesante de la conversación con la Dra. Olivares.
Un perro que se lame constantemente una pata puede tener un problema dermatológico, pero también puede existir dolor, un cuerpo extraño u otra causa. La especialista menciona que, cuando el lamido se concentra en una determinada zona, puede ser necesario realizar diferentes descartes.
Incluso puede existir más de un problema al mismo tiempo. Por ejemplo, un paciente podría presentar una condición alérgica y, además, dolor articular. Esto explica por qué la comunicación entre especialidades puede ser tan importante y por qué no siempre existe una única respuesta frente a un síntoma.
La dermatología veterinaria muchas veces implica investigar.

Lo que vemos en Club de Perros y Gatos
Hay olores que terminan convirtiéndose casi en parte de la personalidad de nuestros animales: “Siempre ha sido hediondito”, “sus patitas tienen olor a Cheetos” o “lo bañamos y a los pocos días vuelve a oler”.
Cuando convivimos diariamente con un perro, es fácil acostumbrarnos. Pero hay una pregunta sencilla que puede cambiar nuestra manera de observarlo: ¿siempre fue así?
Si la respuesta es no, vale la pena prestar atención. No se trata de convertir cada olor en una enfermedad ni de preocuparnos innecesariamente. Se trata de reconocer que la piel también puede entregar información y que un cambio persistente merece ser observado dentro del contexto completo del animal.
La mirada de Aracely
Durante mucho tiempo también escuché, e incluso normalicé, comentarios sobre el olor de la piel y de las patitas. Ese típico “tiene olor a Cheetos” o “mi perro es hediondo” muchas veces se dice riéndose, como si fuera simplemente una característica más de ellos.
Gracias a las conversaciones con especialistas he aprendido que no siempre debemos normalizar esas cosas. Mis perros son alérgicos y, por indicación y manejo de sus problemas dermatológicos, los baños forman parte de sus cuidados. Eso también me hizo entender que no existe una regla idéntica para todos los perros.
Para mí, lo importante ha sido aprender a observar los cambios:
- Si antes no tenía ese olor y ahora sí.
- Si necesita baños con mayor frecuencia.
- Si junto con el olor aparece lamido, picazón o inflamación.
He tenido que aprender muchísimo por todos los animalitos que he tenido y, justamente por eso, agradezco poder tener estas conversaciones con especialistas. Educar a los tutores se ha transformado en una de mis mayores pasiones.
Porque muchas veces no nos damos cuenta de los cambios. Estamos trabajando, otra persona los cuida, salen con un paseador o simplemente convivimos con ellos todos los días y nos acostumbramos.
Aprender a observar también es una forma de cuidarlos.
Conoce más sobre Aracely Cretier
Las experiencias y reflexiones que Aracely comparte en Club Academy nacen de años acompañando a perros, gatos y sus familias, además del aprendizaje junto a médicos veterinarios especialistas. Puedes conocer más sobre su trabajo, historias y contenidos relacionados con el bienestar animal en www.aracelycretier.cl.
¿Quieres saber más sobre dermatología veterinaria?
La piel puede entregarnos mucha más información de la que imaginamos. Picazón, lamido excesivo, cambios en el olor, pérdida de pelo, otitis recurrentes y otras alteraciones pueden tener diferentes causas y no siempre existe una única solución para todos los pacientes.
En Club de Perros y Gatos TV conversamos con la Dra. Giselle Olivares, dermatóloga veterinaria, sobre los problemas de piel más frecuentes en perros y gatos, las alergias y aquellas señales que los tutores muchas veces normalizamos.
Mira nuestra entrevista con la Dra. Giselle Olivares
Si quieres profundizar en estos temas y conocer directamente las recomendaciones de la especialista, te invitamos a ver la entrevista completa con la Dra. Giselle Olivares en Club de Perros y Gatos TV.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que las patas de mi perro tengan olor a Cheetos?
No conviene asumir que un olor fuerte es normal simplemente porque sea frecuente. La Dra. Olivares destaca especialmente la importancia de reconocer si el olor apareció recientemente o cambió respecto de cómo era la piel del perro antes. Si es intenso, persistente o aparece junto con inflamación, lamido u otras alteraciones, consulta.
¿Por qué mi perro vuelve a oler mal poco después del baño?
Una piel inflamada puede sobreinfectarse y desarrollar olores fuertes. Si el baño reduce el olor temporalmente pero reaparece con frecuencia, conviene investigar qué está ocurriendo en la piel en lugar de limitarse a aumentar los baños.
¿El mal olor puede deberse a una alergia?
Puede existir una relación indirecta. Las alergias son una causa muy frecuente de consulta dermatológica y pueden generar inflamación y otros problemas cutáneos. Sin embargo, el olor por sí solo no permite diagnosticar una alergia.
¿Debo cambiar el alimento si mi perro tiene problemas de piel?
No necesariamente. La Dra. Olivares señala que, aunque las alergias alimentarias existen, en su experiencia pueden estar sobrediagnosticadas y las alergias ambientales son muy frecuentes. Antes de eliminar ingredientes o cambiar repetidamente la dieta, conviene determinar qué causa está detrás del problema.
¿Puedo bañar frecuentemente a un perro con problemas dermatológicos?
La frecuencia de baño depende del paciente y del manejo indicado. En algunos perros con enfermedades dermatológicas, los baños pueden formar parte del tratamiento. Por eso, no existe una frecuencia universal adecuada para todos.
¿Cuándo consultar?
Consulta con un médico veterinario si notas que el olor de la piel o las patas cambió y persiste, especialmente cuando vuelve rápidamente después del baño o aparece acompañado de enrojecimiento, inflamación, lesiones, pérdida de pelo, picazón, lamido excesivo o secreciones.
También conviene consultar cuando el perro comienza a necesitar baños mucho más frecuentes que antes para controlar el olor.
El objetivo no es obsesionarnos con que nuestros perros no tengan ningún olor. Es aprender a reconocer qué es normal para ellos y qué comenzó a cambiar.
Porque, como explica la Dra. Giselle Olivares durante la entrevista, la piel no es solamente una cuestión estética. También puede convertirse en una señal visible de que algo más está ocurriendo.
Y quizás la próxima vez que pensemos “mi perro es simplemente hediondito”, valga la pena hacernos primero una pregunta: ¿siempre olió así?
Editorial Club de Perros y Gatos
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la evaluación, diagnóstico ni las indicaciones de un médico veterinario. Si notas cambios persistentes en la piel, olor, pelaje o comportamiento de tu perro, consulta con un profesional.
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Sofía Puig
Revisión Médico Veterinaria
Dra. Giselle Olivares
Médica Veterinaria · Dermatología Veterinaria