La recoges todos los días, pero ¿sabes reconocer cuándo las heces de tu perro son normales? El
Dr. Ismael Pereira explica qué observar en su consistencia, frecuencia y volumen, y por qué una foto o un video pueden entregar información muy útil durante la consulta veterinaria.

La recoges todos los días, pero ¿alguna vez te has detenido a mirarla de verdad?
Las heces de tu perro puede entregar mucha más información de la que imaginas. El problema es que, cuando vemos el mismo tipo de deposición durante meses o años, podemos terminar considerándola normal simplemente porque es la que conocemos.
En conversación con Club de Perros y Gatos TV, el Dr. Ismael Pereira, especialista en gastroenterología veterinaria, plantea justamente esa diferencia entre lo frecuente y lo normal. Para una persona que tiene por primera vez un perro, la forma habitual de sus deposiciones puede convertirse en su referencia, incluso si son demasiado duras, blandas o voluminosas.
Por eso, más que mirar las heces solo cuando aparece una diarrea evidente, vale la pena aprender a observarla como parte de la rutina. Su forma, consistencia, volumen, frecuencia y la manera en que el perro defeca pueden aportar pistas que después ayudan al veterinario a reconstruir lo que está ocurriendo.
¿Cómo deberían ser las heces normalmente?
Según explica el Dr. Pereira, una deposición que se acerca a lo esperable debería salir formada, en una pieza relativamente definida y con un tamaño proporcional al paciente. Al recogerla con una bolsa, su consistencia puede compararse con la de una plasticina: mantiene la forma, pero sigue siendo relativamente blanda al manipularla.
Ese equilibrio es importante. Una deposición no necesita ser extremadamente dura para considerarse “buena”, ni tiene que llegar a ser completamente líquida para estar alterada. Entre ambos extremos existe una variedad de consistencias que también pueden merecer atención, especialmente si representan un cambio respecto de lo habitual o aparecen junto con otros síntomas digestivos.

Heces muy duras: no tener diarrea no significa que todo esté bien
Uno de los ejemplos que muestra el especialista corresponde a deposiciones muy compactas, separadas en pequeñas porciones o bolitas. En esos casos, además de mirar la forma, es importante observar cuánto esfuerzo necesita hacer el perro para defecar.
Si las heces son excesivamente duras y el animal tiene mucha dificultad para eliminarlas, el Dr. Pereira las considera anormales. Esto recuerda algo importante: cuando hablamos de salud digestiva no deberíamos pensar únicamente en diarrea. El extremo opuesto también puede indicar que algo merece evaluación.
Heces blandas versus diarrea: hay un punto intermedio
Cuando en consulta se pregunta “¿tiene diarrea?”, muchas personas responden que no porque imaginan únicamente una deposición completamente líquida. Sin embargo, el especialista comenta que puede existir deposiciones que todavía conserva cierta forma, pero que no está bien formada.
Por esa razón, en gastroenterología una fotografía puede resultar mucho más objetiva que intentar describir la consistencia con palabras. Lo que para un tutor es “normal” o “un poquito blando” puede verse de manera diferente cuando el veterinario observa directamente la imagen.
Esto no significa que una foto permita diagnosticar por sí sola una enfermedad. Su valor está en complementar la historia clínica y ayudar a que la descripción sea más precisa.
¿Cuántas veces al día debería defecar un perro?
La frecuencia también importa y es un dato que una fotografía no puede mostrar. Durante la entrevista, el Dr. Pereira señala como referencia ideal una o dos deposiciones al día. Al mismo tiempo, insiste en que este número siempre debe interpretarse dentro del contexto de cada paciente.
Un perro con una enfermedad digestiva ya diagnosticada puede tener una realidad distinta y su mejor condición posible no necesariamente será igual a la de otro animal. Pero si un perro sin diagnóstico comienza a defecar muchas más veces de lo habitual, esa frecuencia aumentada puede convertirse en un motivo de consulta.
Por eso resulta útil conocer la rutina de tu perro. No basta con saber cómo se ve una deposición aislada: también importa si hace una, dos, cuatro o cinco veces al día y si esa frecuencia cambió recientemente.

El volumen también puede decir algo
Hay otro detalle que suele pasar inadvertido: la cantidad. El Dr. Pereira explica que una deposición puede verse firme y aun así llamar la atención si es desproporcionadamente voluminosa para el tamaño del perro.
Es esa situación en la que el tutor se sorprende y piensa: “¿de dónde salió tanta?”. El volumen, al igual que la frecuencia y la consistencia, forma parte del conjunto de información que el veterinario puede considerar. No se trata de sacar conclusiones en casa, sino de reconocer cuándo existe un cambio que vale la pena mencionar.
Moco, sangre o elementos extraños: no los pases por alto
Además de la forma, el especialista recomienda fijarse en la presencia de elementos que no deberían pasar inadvertidos. Durante la entrevista menciona mucosidad, sangre y posibles parásitos como ejemplos de hallazgos que pueden ser anormales.
Si observas algo diferente, una fotografía puede ser especialmente útil. Evita intentar interpretar por tu cuenta qué enfermedad significa cada hallazgo: la misma apariencia puede necesitar contexto, antecedentes y evaluación veterinaria para comprenderse correctamente.
No mires solamente las heces: mira cómo defeca
La deposición es solo una parte de la escena. El Dr. Pereira recomienda observar también cómo se comporta el perro cuando intenta defecar. ¿Hace mucha fuerza? ¿Parece costarle? ¿Se demora más de lo habitual?
Si ocurre algo llamativo, grabar un video puede aportar información que una foto de las heces no muestra. Para el veterinario, ver la postura, el esfuerzo o la dificultad puede ayudar a entender mejor el relato del tutor.
La foto de las deposiciones sí puede ayudar al veterinario
Puede dar un poco de pudor llenar el teléfono de fotografías de deposiciones, pero desde el punto de vista clínico pueden ser muy útiles. El especialista comenta que, cuando pregunta por las heces, prefiere muchas veces ver una imagen en lugar de limitarse a una respuesta de “sí” o “no” sobre la presencia de diarrea.
La fotografía aporta objetividad. El video puede mostrar cómo defeca. Y el registro del tutor aporta la frecuencia. Juntos, esos datos permiten describir mejor el problema cuando llega el momento de consultar.
Qué conviene observar antes de una consulta
No necesitas convertirte en especialista ni llevar una planilla compleja. Basta con prestar atención a algunos datos cotidianos: cuántas veces defeca, cómo es la consistencia, si el volumen cambió, si aparecen sangre, mucosidad u otros elementos y si el perro muestra esfuerzo o dificultad.
También es importante contar si existen otros signos digestivos. En la entrevista, el Dr. Pereira menciona los ruidos abdominales y los gases frecuentes como síntomas que a veces se normalizan, pero que pueden formar parte de la historia que el veterinario necesita conocer.

Por qué el contexto importa tanto
Una de las ideas que se repite en la conversación es que en medicina veterinaria no funciona bien la lógica de “un síntoma, un remedio”. El profesional necesita hacer preguntas, conocer cuánto tiempo lleva ocurriendo el cambio, saber si había pasado antes y relacionarlo con el resto de los antecedentes del paciente.
Incluso un animal que llega a consulta por otro motivo puede revelar, durante la conversación, que además tiene deposiciones más blandas o algún elemento extraño en ellas. Preguntar por esos detalles permite ampliar la evaluación y detectar problemas que quizá no eran la razón inicial de la visita.
La mirada de Aracely
Siempre hago mucho hincapié en nuestras redes sociales en algo que puede parecer muy simple: graben y saquen fotos. No solamente cuando existe un problema digestivo. Lo hemos conversado también con especialistas respiratorios: la forma en que un perro tose, respira, camina o hace sus deposiciones puede entregar información que después resulta muy difícil explicar solamente con palabras.
A veces sentimos vergüenza de llegar al veterinario con una foto de las deposiciones. Pero después de conversar con el Dr. Ismael Pereira entendemos que esa imagen puede ser muchísimo más útil que intentar explicar si estaba “más o menos blanda”.
Para mí, conocer a nuestros animales también significa conocer esas pequeñas cosas que forman parte de su rutina. Porque para reconocer que algo cambió, primero tenemos que saber cómo era cuando estaba bien.
Conoce más sobre Aracely Cretier
Las experiencias y reflexiones que Aracely comparte en Club Academy nacen de años acompañando a animales y sus familias, además del aprendizaje junto a médicos veterinarios especialistas. Puedes conocer más sobre su trabajo, historias y contenidos de bienestar animal en www.aracelycretier.cl.
¿Quieres profundizar en este tema?
En Club de Perros y Gatos TV conversamos con el Dr. Ismael Pereira, médico veterinario especialista en gastroenterología, sobre cómo observar las deposiciones de perros y gatos, qué cambios pueden llamar la atención y por qué las fotografías y videos pueden aportar información útil durante una consulta.
Mira nuestra entrevista con el Dr. Ismael Pereira
Preguntas frecuentes
¿Cómo deben ser las deposiciones de un perro sano?
En la entrevista, el Dr. Pereira describe como referencia una deposición formada, relativamente blanda al manipularla —similar a una plasticina— y con un volumen proporcional al tamaño del perro.
¿Una deposición formada siempre significa que está normal?
No necesariamente. El especialista señala que también deben considerarse el volumen, la frecuencia, la presencia de elementos extraños y otros síntomas. Una deposición firme pero exageradamente voluminosa puede llamar la atención.
¿Es normal que mi perro haga muchas veces al día?
El Dr. Pereira menciona una o dos veces al día como referencia ideal, pero aclara que debe evaluarse en contexto. Si la frecuencia aumenta o un perro sin diagnóstico defeca muchas veces, conviene comentarlo con su veterinario.
¿Debo sacar una foto si veo sangre o moco?
Sí puede ser útil como registro para mostrar al veterinario. La fotografía no reemplaza la evaluación, pero permite observar de manera más objetiva lo que apareció en las heces.
¿Sirve grabar a mi perro mientras hace?
Si notas dificultad o esfuerzo, un video puede ayudar a mostrar cómo está defecando. El especialista recomienda observar no solo el resultado, sino también la forma en que el animal evacua.
¿Puedo saber qué enfermedad tiene mi perro mirando sus heces?
No. Las deposiciones aportan información, pero el diagnóstico requiere integrar historia, otros síntomas y, cuando corresponda, evaluación y exámenes veterinarios.
Cuándo consultar
Consulta con tu médico veterinario si notas un cambio persistente en la consistencia o frecuencia de las deposiciones, si tu perro hace mucho esfuerzo para defecar, si aparecen sangre, mucosidad u otros elementos llamativos, o si el cambio se acompaña de otros síntomas digestivos. Más que intentar corregir una deposición aislada con medicamentos, el objetivo es entender qué está ocurriendo en el contexto completo del paciente.
Editorial Club de Perros y Gatos
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la evaluación, diagnóstico ni las indicaciones de un médico veterinario. No reutilices medicamentos ni tratamientos de episodios anteriores sin una nueva indicación profesional.
Dirección Editorial
Aracely Cretier
Edición de Contenidos
Sofía Puig
Revisión Médico Veterinaria
Dr. Ismael Pereira
Médico Veterinario- Gastroenterología Veterinaria