Cortar las uñas, revisar las orejas, ir a la peluquería o entrar a una consulta veterinaria pueden convertirse en experiencias muy difíciles para algunos perros. La Dra. Francisca García explica por qué prepararlos gradualmente desde pequeños para estas manipulaciones puede hacer una gran diferencia.
Por Aracely Cretier
El problema muchas veces comienza antes de llegar al veterinario
Tu perro entra a la clínica y comienza a ponerse nervioso. No quiere avanzar. Cuando intentan revisarle las orejas, retirar una muestra o cortarle las uñas, se resiste. Y si alguna vez necesita utilizar un bozal, todo se vuelve todavía más difícil.
Algo parecido puede ocurrir en la peluquería. Tiene seis meses, llega por primera vez y, de un momento a otro, aparecen un secador, una máquina, un cepillo, personas tocándole las patas y alguien intentando revisar zonas que nunca antes habían sido manipuladas.
Para nosotros puede parecer una rutina de cuidado. Para el perro, todo es nuevo.
Durante su entrevista en Club de Perros y Gatos TV, la Dra. Francisca García, médica veterinaria etóloga, plantea una idea que puede cambiar completamente la manera de enfrentar estas situaciones: no deberíamos esperar a que nuestro perro necesite un procedimiento para recién presentárselo.
La preparación puede comenzar mucho antes.
¿Qué son los manejos cooperativos?
Durante la conversación, la Dra. García habla de manejos cooperativos y de la importancia de comenzar a familiarizar a los perros desde pequeños con ciertas manipulaciones que probablemente enfrentarán durante su vida.
Revisar sus orejas, mirar los dientes, manipular suavemente las patas o familiarizarse con determinados procedimientos puede ayudar a que esas situaciones no aparezcan por primera vez cuando ya existe una necesidad médica o de higiene.
La lógica es simple. Si nunca tocaron sus patas y un día varias personas intentan sujetarlo para cortarle las uñas, no podemos asumir que comprenderá automáticamente qué está pasando.
Si nunca manipularon sus orejas y la primera experiencia ocurre cuando tiene dolor, esa situación puede resultar todavía más difícil.
La preparación comienza antes de la necesidad.

No esperes a los seis meses para mostrarle un cepillo
Uno de los ejemplos más claros que entrega la Dra. García es la peluquería. La especialista plantea que no deberíamos esperar hasta que el perro tenga seis meses y necesite una sesión completa si nunca antes conoció un cepillo o experimentó manipulaciones similares.
Este punto resulta especialmente relevante para perros que necesitarán cuidados frecuentes de pelaje durante toda su vida.
La experiencia no empieza el día de la primera peluquería. Empieza en casa.
El contacto con el cepillo, las patas, orejas, dientes y uñas puede incorporarse gradualmente a la rutina, evitando que todos esos estímulos aparezcan juntos y de manera repentina.
El objetivo no debería ser simplemente conseguir que el perro “aguante”. La idea es prepararlo para situaciones que probablemente tendrá que enfrentar.
Las patas merecen especial atención
Muchos tutores descubren que su perro no tolera la manipulación de sus patas recién cuando necesitan cortar sus uñas.
En ese momento el problema ya existe. El perro retira la extremidad, intenta escapar o se pone cada vez más nervioso. La persona insiste porque necesita terminar y la experiencia puede volverse difícil para todos.
La Dra. García propone comenzar desde pequeños con acciones sencillas, como familiarizarlos con que tomemos sus patas o revisemos sus uñas.
Esto también puede ser útil para otras situaciones. En algún momento de su vida un veterinario podría necesitar examinar una extremidad, limpiar una lesión o realizar otro procedimiento. Un perro que ya conoce cierto nivel de manipulación parte desde una experiencia diferente a uno que nunca ha sido tocado de esa manera.

Orejas y dientes: no deberían ser territorios desconocidos
Algo parecido ocurre con las orejas y la boca. Durante la entrevista, la especialista menciona específicamente la importancia de acostumbrar al perro a que revisemos sus orejas y dientes.
No significa realizar procedimientos médicos en casa. Significa que el contacto no sea completamente desconocido.
Esto cobra todavía más sentido cuando pensamos que muchas manipulaciones veterinarias ocurren justamente cuando el animal ya siente alguna molestia.
Si nunca toleró que tocaran sus orejas y la primera experiencia ocurre durante una otitis dolorosa, el escenario será considerablemente más complejo. Por eso, trabajar antes puede facilitar cuidados futuros.
¿Y el bozal?
Para muchos tutores, el bozal tiene una connotación negativa. Sin embargo, la Dra. García lo menciona dentro de aquellas herramientas cuyo uso podría ser necesario en algún momento y para las cuales el perro puede ser preparado.
Esperar a una situación estresante para utilizarlo por primera vez puede sumar un elemento desconocido precisamente cuando el animal ya se encuentra bajo presión.
La idea que propone la especialista vuelve a ser la misma: anticiparnos a aquello que probablemente nuestro perro tendrá que enfrentar alguna vez.
No porque necesariamente vaya a utilizarlo frecuentemente, sino porque una eventual necesidad no debería ser su primer contacto con esa experiencia.

Hospitalización: cuando el estrés es difícil de evitar
La entrevista también aborda una situación mucho más compleja: la hospitalización.
Aracely plantea el estrés que puede generar para un perro permanecer dentro de una jaula en un contexto veterinario. La Dra. García reconoce que se trata de una situación importante y destaca cómo las clínicas han ido cambiando sus prácticas, incorporando mayor preocupación por el bienestar de los pacientes hospitalizados.
Sin embargo, hay situaciones médicas que simplemente no podemos evitar. Un perro puede necesitar una hospitalización, una toma de muestra, una vacuna o un procedimiento.
No podemos garantizar que nunca sentirá estrés. Lo que sí podemos hacer es entregarle herramientas previas que hagan algunas manipulaciones menos desconocidas.
El tutor también puede convertirse en una figura de seguridad
Otro punto muy interesante aparece cuando la conversación se traslada a la peluquería.
La Dra. García cuestiona aquellas situaciones en las que automáticamente se impide que el tutor esté presente. Desde su perspectiva, si un perro es nervioso o ansioso, su persona de referencia puede cumplir un papel importante como figura de seguridad, siempre que efectivamente tenga un efecto tranquilizador sobre él.
La especialista expresa una idea especialmente potente: el tutor debería ser alguien que calma a su perro, no alguien que lo pone más nervioso.
Esto conecta directamente con el vínculo. Nuestra presencia no debería significar simplemente estar al lado. También implica aprender a leer las señales del perro y acompañarlo de una manera que le entregue seguridad.
No todo lo que se hacía antes sigue siendo recomendable
La conversación con la Dra. García comienza con una advertencia importante sobre la información que circula acerca del comportamiento animal.
Hoy tenemos mucho más acceso a contenidos sobre perros y gatos, pero eso no significa que toda la información disponible sea correcta.
La especialista menciona que todavía circulan creencias y manejos antiguos que continúan repitiéndose pese a que el conocimiento ha evolucionado. Incluso pone como ejemplo la recomendación de ignorar al perro cuando llegamos a casa, una práctica con la que señala no estar de acuerdo.
Por eso destaca la importancia de acudir a profesionales capacitados y actualizados cuando existe un problema conductual. La etología, al igual que otras áreas de la medicina veterinaria, continúa evolucionando.

Un cambio de conducta también puede significar que algo le duele
Cuando un perro comienza a resistirse a una manipulación que anteriormente toleraba, nuestra primera interpretación no debería ser automáticamente que se volvió “mañoso”.
La Dra. García señala durante la entrevista que la conducta puede ser una de las primeras cosas que cambia cuando un animal presenta dolor u otro problema.
Por eso, si antes permitía que tocaran una determinada zona y repentinamente comienza a evitarlo, alejarse o reaccionar, conviene observar el contexto.
Puede existir un componente conductual, pero también puede ser necesario descartar una causa física. Comportamiento y salud no son mundos separados.
La mirada de Aracely
Este tema me hace mucho sentido porque con mis propios perros comenzamos la peluquería desde que eran pequeños.
Y creo que ahí uno se da cuenta de la diferencia que puede hacer haberlos acostumbrado antes.
Con mi Capú lo hicimos durante años. Le cortábamos las uñas, sacábamos los pelitos entre medio de las patas y esos manejos nunca fueron un problema. No esperamos a que fuera adulto para comenzar a tocarle las patas o presentarle todas esas cosas.
Hoy entiendo mucho mejor por qué eso fue importante.
A veces esperamos que nuestros perros sepan enfrentarse naturalmente a una peluquería, a una consulta veterinaria o a que alguien les revise una oreja. Pero nadie les explicó qué iba a pasar.
Creo que nuestra responsabilidad también está ahí: prepararlos antes de que lo necesiten; aprender a reconocer cuándo están incómodos; e intentar ser esa persona que les entrega seguridad.
Porque probablemente durante su vida habrá procedimientos que no podremos evitar. Si podemos ayudarlos a llegar mejor preparados a esos momentos, para mí también es una forma de cuidarlos.
Conoce más sobre Aracely Cretier
Las experiencias y reflexiones que Aracely comparte en Club Academy nacen de años acompañando a animales y sus familias, además del aprendizaje junto a médicos veterinarios especialistas.
Puedes conocer más sobre su trabajo, historias y contenidos relacionados con el bienestar animal en www.aracelycretier.cl.
¿Quieres aprender más sobre el comportamiento de tu perro?
En Club de Perros y Gatos TV conversamos con la Dra. Francisca García, médica veterinaria etóloga, sobre comportamiento animal, manejo cooperativo, paseos y diferentes situaciones cotidianas que pueden influir en el bienestar de nuestros perros.
Mira nuestra entrevista con la Dra. Francisca García
Si quieres aprender a interpretar mejor el comportamiento de tu perro y conocer directamente las recomendaciones de la especialista, te invitamos a ver la entrevista completa con la Dra. Francisca García en Club de Perros y Gatos TV.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo preparar a mi cachorro para ir al veterinario?
La Dra. García recomienda comenzar desde pequeño a familiarizarlo con manipulaciones que probablemente vivirá en el futuro, como revisar orejas y dientes o tocar sus patas. La idea es que esas experiencias no aparezcan por primera vez durante una situación médica estresante.
¿Por qué mi perro no se deja cortar las uñas?
Puede haber diferentes causas. Si nunca fue familiarizado con la manipulación de las patas, el procedimiento puede resultarle desconocido. Si antes lo permitía y repentinamente dejó de hacerlo, también conviene considerar si existe dolor o alguna molestia.
¿Cuándo debería comenzar a acostumbrar a mi perro a la peluquería?
La entrevista propone comenzar desde pequeño con manipulaciones y elementos relacionados con sus futuros cuidados, en lugar de esperar hasta que necesite su primera sesión completa de peluquería.
¿Es bueno que el tutor acompañe al perro durante la peluquería?
La Dra. García plantea que, particularmente en perros nerviosos o ansiosos, un tutor que actúa como figura de seguridad puede ayudar. La respuesta dependerá también del perro, del tutor y del manejo que realice el establecimiento.
¿Debo acostumbrar a mi perro al bozal aunque normalmente no lo use?
La especialista menciona el bozal entre aquellos elementos cuyo uso podría ser necesario alguna vez. Familiarizar al perro previamente evita que su primera experiencia ocurra necesariamente durante una situación ya estresante.
¿Por qué mi perro de repente no quiere que lo toquen?
Un cambio repentino de comportamiento merece atención. La Dra. García recuerda que la conducta puede cambiar frente al dolor. Si un perro que antes toleraba una manipulación comienza a rechazarla, es recomendable evaluar qué está ocurriendo.
Cuándo consultar
Si tu perro presenta miedo intenso durante las manipulaciones, reacciones que dificultan sus cuidados, ansiedad importante frente a la peluquería o veterinario, o cambios repentinos de conducta, conversa con un profesional capacitado en comportamiento.
Y si un perro que anteriormente permitía que tocaran una determinada zona comienza repentinamente a evitar el contacto, reaccionar o mostrar incomodidad, también es importante descartar dolor u otra causa médica.
No podemos evitar todas las situaciones difíciles que nuestros perros enfrentarán durante su vida. Probablemente alguna vez necesitarán una vacuna, una toma de muestra, un corte de uñas, una revisión de oídos o incluso una hospitalización.
Pero sí podemos cambiar algo: que la primera vez que conozcan esas manipulaciones no sea precisamente cuando están enfermos, asustados o sienten dolor. Prepararlos también es cuidarlos.
Editorial Club de Perros y Gatos
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la evaluación, diagnóstico ni las indicaciones de un médico veterinario. No reutilices medicamentos ni tratamientos de episodios anteriores sin una nueva indicación profesional.
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Revisión Médico Veterinaria
Dr. Francisca García
Médico Veterinario- Etología Veterinaria
Por Aracely Cretier