¿Sabías que algunos alimentos cotidianos pueden ser peligrosos para tu perro o gato? En esta guía te contamos qué alimentos nunca deberían comer, cuáles pueden provocar una intoxicación y qué hacer si los ingieren accidentalmente, para que puedas actuar a tiempo y proteger su salud.

Por Aracely Cretier

Qué no deben comer los perros y los gatos: alimentos peligrosos y qué hacer si los ingieren

«Solo fue un pedacito»

«Solo probó un poquito de chocolate.»

«Solo alcanzó una uva.»

«Solo encontró un chicle.»

Son frases que muchas familias dicen cuando descubren que su perro o gato comió algo que no debía. Y es completamente comprensible: muchos de los alimentos que tenemos todos los días en nuestra cocina parecen inofensivos porque nosotros podemos consumirlos sin problemas.

Pero perros y gatos metabolizan algunas sustancias de manera diferente. Un alimento que para nosotros forma parte de una comida normal puede provocarles desde molestias digestivas hasta alteraciones neurológicas, daño renal, anemia o problemas cardíacos.

Por eso, cuando hablamos de qué no deben comer los perros y los gatos, más que memorizar una lista interminable, lo importante es reconocer aquellos alimentos que representan un riesgo y saber cómo actuar si ocurre una ingestión accidental.

Lo importante: ante una posible intoxicación, no esperes necesariamente a que aparezcan síntomas. Identificar qué comió tu mascota y consultar oportunamente con un médico veterinario puede marcar una gran diferencia.

Qué no deben comer los perros y los gatos | Guía completa

¿Qué alimentos no deben comer los perros y los gatos?

Entre los alimentos que pueden representar un riesgo se encuentran el chocolate, las uvas y pasas —especialmente en perros—, la cebolla, el ajo, el cebollín, el puerro, los productos con xilitol, el alcohol, el café y otras fuentes de cafeína, la masa cruda con levadura, las nueces de macadamia y los huesos cocidos.

Sin embargo, no todos provocan el mismo tipo de problema ni afectan de igual manera a perros y gatos. El riesgo también depende de cuánto comió el animal, su peso, edad, enfermedades previas, concentración de la sustancia y cuánto tiempo ha pasado desde la ingestión.

Por eso, que una mascota haya comido «solo un poco» no siempre permite determinar si está fuera de peligro.

Chocolate: uno de los riesgos más conocidos

El chocolate contiene teobromina y cafeína, sustancias que pueden resultar tóxicas para perros y gatos.

Una intoxicación puede provocar vómitos, diarrea, inquietud, temblores, alteraciones del ritmo cardíaco y, en casos más graves, convulsiones.

Además, no todos los chocolates representan el mismo riesgo. La concentración de estas sustancias varía según el producto, por lo que no es lo mismo que un perro coma chocolate con leche a que ingiera chocolate utilizado para repostería.

Si tu perro comió chocolate, intenta identificar qué tipo era, cuánto pudo haber ingerido y hace cuánto ocurrió. Guarda el envase y comunícate con un médico veterinario para que pueda evaluar el riesgo según el caso.

Uvas y pasas: una pequeña cantidad también merece atención

Las uvas y pasas pueden provocar lesión renal aguda en perros. Uno de los problemas es que no existe una cantidad que pueda considerarse segura para todos los animales.

Dos perros pueden ingerir cantidades similares y reaccionar de manera diferente.

Por eso, si tu perro comió uvas o pasas, no es recomendable esperar a comprobar si aparecen síntomas antes de pedir orientación veterinaria.

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Cebolla, ajo, cebollín y puerro

Estos alimentos pertenecen a la familia Allium y pueden provocar daño en los glóbulos rojos, favoreciendo el desarrollo de anemia.

El riesgo no desaparece porque estén cocidos. También pueden representar un problema crudos, deshidratados, en polvo o incorporados dentro de salsas y otras preparaciones.

Esto es especialmente importante porque muchas veces el tutor no ofrece directamente una cebolla o un ajo a su mascota, sino un poco de una comida preparada que los contiene.

Por eso conviene revisar los ingredientes antes de compartir las sobras de nuestra comida con perros o gatos.

Xilitol: cuidado con los productos «sin azúcar»

El xilitol es un endulzante que puede encontrarse en chicles, caramelos, algunos productos horneados, pastas dentales y determinados alimentos etiquetados como «sin azúcar».

En perros puede provocar una disminución brusca de la glucosa y, en algunos casos, daño hepático.

Por eso, si un perro encuentra un paquete de chicles o consume un producto sin azúcar, es importante revisar inmediatamente la etiqueta. Si contiene xilitol, consulta cuanto antes con un médico veterinario.

Nunca asumas que un producto es seguro simplemente porque no contiene azúcar.

Café, té y bebidas energéticas

La cafeína puede afectar el sistema nervioso y cardiovascular de nuestras mascotas.

El riesgo no está únicamente en una taza de café. También puede encontrarse en café molido o en grano, té, bebidas energéticas y algunos suplementos.

Si tu mascota ingiere alguno de estos productos, informa al veterinario exactamente qué consumió y, cuando sea posible, lleva el envase.

Alcohol y masa cruda con levadura

El alcohol nunca debería ofrecerse a un perro o gato. Puede provocar falta de coordinación, somnolencia, disminución de la temperatura corporal, dificultad respiratoria y, en situaciones graves, convulsiones.

La masa cruda con levadura presenta otro problema: puede continuar fermentando y expandiéndose dentro del estómago, además de generar alcohol durante ese proceso.

Por eso ambos representan riesgos que justifican una consulta veterinaria ante una ingestión accidental.

Nueces de macadamia y huesos cocidos

Las nueces de macadamia pueden producir problemas especialmente en perros, entre ellos debilidad, temblores, dolor y dificultad para caminar.

Los huesos cocidos presentan un riesgo diferente. Aunque durante años se ha instalado la idea de que dar huesos es natural o incluso beneficioso, al cocinarse pueden astillarse y provocar lesiones en el aparato digestivo, obstrucciones o perforaciones.

Por eso, que un alimento no sea «tóxico» químicamente no significa necesariamente que sea seguro.

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¿Qué hacer si mi perro o gato comió algo peligroso?

Lo primero es mantener la calma y reunir toda la información posible.

Intenta identificar qué alimento comió, cuánto pudo ingerir, hace cuánto ocurrió y cuánto pesa tu mascota. Si se trata de un producto envasado, guarda el paquete o toma una fotografía de sus ingredientes.

Con esos antecedentes, comunícate con un médico veterinario. Él podrá determinar si es necesario acudir inmediatamente a una clínica o qué pasos deben seguirse según la sustancia involucrada.

En toxicología, actuar temprano puede ser especialmente importante. Algunos tratamientos tienen mayores posibilidades de ser efectivos cuando todavía ha pasado poco tiempo desde la ingestión.

Lo que nunca deberías hacer en casa

Uno de los errores más frecuentes es intentar solucionar una posible intoxicación con remedios caseros.

No provoques el vómito por tu cuenta y no administres leche, aceite, sal, medicamentos humanos o carbón activado sin indicación profesional.

Una medida que podría utilizarse en determinadas intoxicaciones puede ser contraproducente en otras. Además, provocar el vómito no siempre es seguro dependiendo de lo que haya ingerido el animal y de su condición clínica.

Ante la duda, consulta antes de intervenir.

Lo que vemos en Club de Perros y Gatos

Hay una frase que aparece constantemente cuando conversamos con familias después de un accidente de este tipo:

«No sabía que eso le hacía daño.»

Y no debería ser una frase que genere culpa.

La mayoría de estos alimentos forman parte de nuestras casas desde siempre. Es lógico pensar que algo que nosotros comemos habitualmente también podría ser seguro para ellos.

Por eso en Club de Perros y Gatos creemos que la prevención comienza con información sencilla y accesible. No se trata de vivir preocupados por todo lo que nuestra mascota pueda encontrar, sino de conocer los principales riesgos para poder prevenirlos.

Guardar el chocolate fuera de su alcance, no dejar un paquete de chicles sobre la mesa o explicarles a los niños por qué no deben compartir ciertas comidas con el perro son cambios pequeños que pueden evitar una urgencia.

La mirada de Aracely

Cuando compartimos la vida con un perro o un gato, es natural querer compartir también nuestra rutina con ellos. Un pedacito de pan, una fruta o un trocito de aquello que estamos comiendo pueden parecernos una forma de cariño. Durante todos estos años acompañando a familias y aprendiendo junto a médicos veterinarios, entendí que cuidar no siempre significa compartir. A veces significa justamente saber decir que no.

Significa guardar el chocolate antes de que quede a su alcance, explicarles a los niños por qué no deben darle uvas al perro o revisar los ingredientes de un producto antes de ofrecerlo. No porque debamos vivir con miedo, sino porque cuando conocemos los riesgos podemos prevenirlos y disfrutar con mucha más tranquilidad.

Creo que esa es una de las cosas más bonitas que aprendemos cuando vivimos con animales: el cariño también está en esas pequeñas decisiones que ellos nunca sabrán que tomamos para protegerlos.

Las reflexiones que Aracely comparte en Club Academy nacen de años acompañando a perros, gatos y sus familias, además de conversaciones con médicos veterinarios y especialistas. Si quieres conocer más de sus experiencias, historias y contenidos sobre bienestar animal, puedes visitar aracelycretier.cl.

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Preguntas frecuentes

¿Una pequeña cantidad siempre es peligrosa?

No necesariamente. Depende del alimento, cantidad, peso del animal y otros factores. Sin embargo, nunca conviene asumir que «como fue poco, no pasa nada», especialmente cuando se trata de sustancias potencialmente tóxicas.

¿Qué hago si no sé cuánto comió?

Consulta igualmente. Entrega toda la información que tengas: qué alimento era, cuánto había originalmente, cuánto queda y cuándo crees que ocurrió.

¿Debo esperar a que aparezcan síntomas?

No. Si sabes o sospechas que tu perro o gato consumió un alimento potencialmente peligroso, consulta con un médico veterinario.

¿Los mismos alimentos son tóxicos para perros y gatos?

No siempre. Existen diferencias entre especies y algunos alimentos representan un riesgo especialmente importante para perros. Por eso es fundamental informar qué animal lo consumió.

¿Puedo provocar el vómito en casa?

No sin indicación veterinaria. Dependiendo de la sustancia y del estado del animal, hacerlo podría provocar complicaciones.

Prevenir también es cuidar

No podemos controlar cada movimiento de nuestros perros y gatos, pero sí podemos hacer que su entorno sea más seguro.

Mantener alimentos peligrosos fuera de su alcance, revisar ingredientes, evitar compartir preparaciones que desconocemos y enseñar a quienes viven con nosotros qué cosas no deben ofrecerles puede prevenir muchos accidentes.

Y si alguna vez ocurre un descuido, recuerda algo importante: no pierdas tiempo buscando culpables ni esperando a ver qué sucede.

Identifica qué comió, reúne la mayor cantidad de información posible y consulta con un médico veterinario.

Porque muchas veces cuidar empieza con algo tan sencillo como saber cuándo decir que no y cuándo pedir ayuda.

Editorial Club de Perros y Gatos

Contenido educativo desarrollado junto a médicos veterinarios y basado en evidencia científica actual. Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza una consulta veterinaria ni constituye una indicación de tratamiento.

Dirección Editorial
Aracely Cretier

Edición de Contenidos
Sofía Puig